miércoles, 1 de febrero de 2012

No todo es lo que parece



En la alcantarilla no había ninguna luz, por lo que los tres se adentraron a ciegas orientándose únicamente con el tacto de las paredes, y de repente…..un ruido ensordecedor causó el pánico…¡ERA UN COCODRILO! Empezaron a correr y Susan cayó al suelo, que se encontraba lleno de agua hasta la mitad de las rodillas.

El Panda y Boby intentaron coger a Susan, pero cuando consiguieron sacar su cabeza del agua, ya solo le quedaba la mitad….. El Panda y Boby empezaron a correr sin mirar atrás hasta llegar al cuartel (pensando que allí encontrarían refugio y ayuda). Al abrir la alcantarilla que daba acceso al cuartel lo único que vieron fue sangre y restos humanos por todas y cada una de las estancias:
  • Boby, creo que los zombis ya han pasado por aquí, este ya no es un lugar seguro, así que es mejor que nos vayamos – afirmó El Panda.
  • Pero Panda…..¿Dónde vamos a ir?¿No tenemos armas, no sabemos nada!!!? ¿Creo que deberíamos esperar al sargento Tailer para que nos ayude?


Nada más terminar su frase empezaron a salir zombis por todas partes, por el suelo, por el techo, por todas las puertas y ventanas, ¡ERAN CENTENARES! Y cuando pensaban que era su fin, Boby se acordó de su mochila, sabía que en su interior llevaba la botella de ácido que utilizaba normalmente en el laboratorio. En cuestión de segundos, abrió la mochila y empezó a rociar a los zombis mientras huía junto a El Panda. El ácido surtía efecto, desintegraba las caras y perforaba la piel!

Ambos consiguieron salir del cuartel y se dispusieron a localizar al sargento Tailer, que hasta el momento era la única persona que les ofrecía confianza. Fue una cuestión de casualidad que al girar una esquina se lo encontraron pero no precisamente en una actitud conciliadora. Tenía arrinconadas a dos jóvenes chicas (no tendrían más de 25 años), y él portaba en su mano una enorme metralleta, parecía estar amenazándolas y ellas no paraban de llorar. Personalmente, no parecía que esas chicas estuvieran contagiadas, sino todo lo contrario, tenían un semblante normal.
  •  Sargento Tailer!! ¿Qué está haciendo? – preguntó asustado Boby – ellas son como nosotros, no dispare!!!!
  • Boby no te metas, a la chusma hay que eliminarla.


El sargento cogió su metralleta y empezó a disparar a diestro y siniestro acabando con las vidas de las dos chicas.

  • No preguntéis y seguidme  – indicó el Sargento continuando su marcha hacia el tanque.
José