sábado, 28 de enero de 2012

La comida basura acabara contigo




La escopeta rugió, y el cadáver salió volando del capó mientras el Polo giraba para entrar en
el aparcamiento del McTaco local.
Fuera, las calles habían sido tomadas por legiones de muertos vivientes, que seguían con
lentitud a los dos supervivientes que intentaban huir en su vehículo. Un siniestrado tráiler
de dieciocho ruedas, que cruzaba la carretera de lado a lado, había obligado a Boby a dar un
rodeo. El coche subió de un salto a la acera.
-¡El helipuerto está allí! –Susan señalaba en la dirección opuesta, mientras recargaba la
escopeta con sus seis  últimos cartuchos.
-¡Vamos a cortar por el restaurante! –gritó Boby, girando bruscamente a la izquierda. Al
cruzar por el jardín de recreo del McTaco, el Volkswager aplastó a un par de zombies que se estaban
dando un festín con los despojos de un niño pequeño.
-¡Por ahí no! –Susan se puso de pie y disparó desde el vehículo contra la horda de cadáveres
que se dirigía hacia ellos.
Al entrar en el carril del AutoTaco, Boby tuvo que pisar a fondo el freno para no chocarse
contra el amasijo de hierro envuelto en llamas que se encontraron de frente. Las ruedas
rechinaron contra el suelo, mientras el Polo se deslizaba sin control hacia el fuego. Susan salió
volando sobre el parabrisas y la cabeza de Boby chocó contra el volante.
Aún confuso, levantó la cabeza y se limpió la sangre de los ojos. El cuerpo de Susan descansaba
inconsciente sobre el capó. Con un gesto de dolor, Boby miró hacia atrás y vio como las
huestes zombies giraban la esquina en dirección al McTaco.
Metió la marcha atrás, y aunque las ruedas volvieron a rechinar, el automóvil no se movió un
centímetro.
Boby se levantó y miró sobre el cuerpo de Susan. El parachoques del Polo se había quedado
atrapado entre los restos del accidentado coche, que seguía ardiendo. Estaban inmovilizados.
Volvió de nuevo la mirada y vio cómo los zombies se acercaban cada vez más. Rebuscó entre
sus piernas y cogió la pistola que había dejado bajo el asiento. Mareado, se dio la vuelta para
disparar a la turba de muertos vivientes.
Susan despertó de su inconsciencia con el sonido de los disparos. Sintió un agudo dolor en su
brazo derecho, y también que algo tiraba de su pierna izquierda. Irguió la cabeza y vio que
los zombies intentaban subir al capó. Uno estaba ya mordiendo su brazo, mientras que otro
arrancaba un pedazo de carne de su pierna.
Maldita sea, pensó… nunca debimos haber venido a un restaurante de comida rápida… no son
buenos para la salud.

1 comentario:

  1. Me encanta esta iniciativaaaa...puedo apuntarme y escribir un capítulo¿?¿?¿?

    Eva

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